¿Te imaginas entrar hoy en un monasterio medieval y sentir que viajas a la Edad Media? Algo así, ha ocurrido este fin de semana en Aguilar de Campoo, gracias a los talleres de caligrafía y música medieval, que han cerrado el ciclo de cursos de verano organizados por la Fundación Santa María la Real.
38 personas se han sentido por unos días cual amanuenses o cantores medievales. Lo único que, quizá, rompía el ensueño era su indumentaria actual.
La cilla, el antiguo almacén de grano del monasterio de Santa María la Real, se convertía en aula o, más bien, scriptorium, para los 18 alumnos del taller de caligrafía medieval. Guiados por Jordi Sempere i Vicedo, con el apoyo de Silvia García, han trabajado cual escribas medievales.
“Hasta hace poco más de cinco siglos no existió en Occidente ningún libro impreso, de ahí que el único medio para guardar un texto o difundirlo fuese la copia manuscrita”, recordaban los profesores del taller. En la Edad Media esta tarea se realizaba en los scriptoria monásticos y en las cancillerías regias. Monjes y escribanos se entregaron al laborioso trabajo de copiar códices y diplomas. Un proceso largo y dificultoso que dejaba secuelas físicas, como atestiguaron algunos amanuenses en sus obras.
Los alumnos del taller no han sufrido estas secuelas, pero sí han experimentado la concentración y la paciencia necesarias para hacer una buena copia. La dificultad que entraña manejar con maestría plumillas, pergaminos, tintas, lápices y pinceles para obtener el resultado esperado u óptimo.
Han practicado la escritura de estilo carolingio de los siglos IX-X trazando minúsculas, mayúsculas y capitulares decoradas. Para ello, han buscado inspiración en los manuscritos carolingios de la biblioteca de la abadía suiza de Saint Gall, una de las más antiguas e importantes de toda la Edad Media.
Música medieval
Concentrados en su labor, los amanuenses apenas se percatan de que en la cilla, a ratos, se escucha una dulce y apacible melodía o quizá, la música incentiva su paciencia. Son las voces de las 21 personas que participan en el taller de música medieval, impartido por Paloma Gutiérrez del Arroyo, quien inicia a sus alumnos en las primeras músicas escritas en la Edad Media.
En este caso, también han buscado inspiración en Saint Gall, e interpretan algunas de las primeras fuentes conservadas del canto monódico en Occidente. Comienzan a estudiar e interpretar en el refectorio, el antiguo comedor monástico, pero se van moviendo por las dependencias del edificio, como hacían los monjes medievales, probando la sonoridad y acústica de otras estancias como el claustro, la iglesia o la sala capitular; incluso, se desplazan hasta el monasterio de Santa María de Mave para seguir cantando y aprendiendo en otro de los grandes edificios del románico palentino.
Mientras unos cantan y otros escriben, quienes visitan el monasterio de Santa María la Real, admiran curiosos su labor, sintiéndose, quizá, privilegiados, por este inesperado y gratificante viaje al pasado medieval de un edificio lleno de historia y vida.