La celebración de la Semana Santa ha dejado momentos entrañables en los centros de atención a personas mayores y/o dependientes de Aguilar de Campoo (Palencia) y Valdelafuente (León) de la Fundación Santa María la Real, donde la tradición se ha combinado con la convivencia y el disfrute compartido. Porque, más allá de su carácter de reflexión y recogimiento, esta época del año también se convierte en una oportunidad para reunirse, recordar y celebrar juntos.
En el centro de Aguilar de Campoo, el juego de chapas fue protagonista. El salón de actividades se llenó de emoción con la tradicional cantinela de ‘Caras’, ‘Lises’ o ‘Cara y lis’, coreada por residentes, familiares y trabajadores en cada lanzamiento. Aunque en esta ocasión el premio no era económico, el ganador se llevaba un pequeño tesoro: un montoncito de caramelos para compartir, reforzando así el espíritu de comunidad.
Mientras tanto, en el centro de Valdelafuente, en León, la jornada estuvo marcada por una de las costumbres más esperadas: la degustación de limonada. Adaptada a todos los residentes, la bebida se elaboró con tinto de verano sin alcohol, limón y canela, logrando un sabor que conquistó a todos los presentes. Con los vasos en alto, residentes y trabajadores brindaron en un ambiente festivo y cercano. Para acompañar, no faltaron unas sabrosas aceitunas negras aliñadas con pimentón, cebolla y ajo. La tarde culminó con un animado corro de chapas, donde la diversión estuvo asegurada, eso sí, sin apuestas económicas.
Ambos centros vivieron una tarde cargada de alegría, recuerdos y experiencias compartidas, demostrando que la Semana Santa también puede ser un tiempo de encuentro, diversión y conexión entre generaciones.








