La Fundación AMGu baja el telón de Guardo en Danza, el ciclo anual con el que la entidad pone el acento en la tercera de las Bellas Artes. Un programa afianzado en el calendario cultural de la capital del Alto Carrión, como así demuestras los más de 300 bailarines y 1.595 espectadores del municipio y otros pueblos del entorno gracias a la calidad de los espectáculos y la implicación de alumnos y profesores.
El principal reclamo fue el festival de AMGu Dance, titulado en esta ocasión Move Live Tour Orquesta. Una cita que hizo vibrar a 820 personas en el auditorio municipal en un show en directo de dos horas de duración con un total de 26 coreografías impactantes, una espectacular iluminación y una puesta en escena llena de energía y emoción cautivaron a los asistentes desde que se abrió el telón.
Sobre el escenario, más de 170 bailarines de todas las edades que se subieron a las tablas para protagonizar “un viaje fascinante a través de la música, el movimiento y la creatividad», destaca el director de AMGu, Manuel Dos Santos, quien califica la actividad como «un espectáculo inolvidable repleto de ritmo, color y sorpresas”.
Allí convivieron espectadores de todas las edades, testigos en vivo y en directo de una velada inspirada en las grandes giras musicales cargada de emoción y con una puesta en escena más propia de una ciudad o capital de provincia que de un pueblo de la Montaña Palentina alejado de los grandes circuitos del arte en movimiento. Cientos de veinte minutos de puro sentimiento en los que convivieron todos los géneros, desde el flamenco y el ballet clásico hasta el baile contemporáneo y urbano.


Super Bowl, Achilipú, Flowers, La Bayadere, Voilá o Mayhem son algunos de los títulos que los guardenses pudieron disfrutar en el festival, que resultó todo un éxito de la mano de los profesores Adamar Manrique, Claudia Pérez, Álvar Roquero, Laura Serrano y Mario Santamaría, capaces de despertar vocaciones entre los jóvenes talentos de la comarca de Guardo y ayudar a olvidar la rutina a los adultos que llevan el ritmo en sus venas.
“Move no fue un festival al uso en el que los espectadores observan lo que sucede sobre el escenario, es la demostración de que desde el medio rural se pueden gestar propuestas escénicas de nivel”, enfatiza Dos Santos, quien agradece el trabajo de los docentes y el resto de personal técnico que hizo posible el espectáculo, así como a todos los habitantes del noroeste de la provincia “que nos apoyan y ayudan a crecer”. Entre todos, lograron que Move fuera una “producción inolvidable llena de ritmo, color y sorpresas”.
LUMINAR, EN LA CASITA DE KLIM Y FRAGMENTOS DE OLA
Otros 300 espectadores asistieron a Luminar, espectáculo a cargo de la compañía Includanza de la Fundación Brian, y el mismo número fue capaz de reunir la obra En la casita Klim, que combina sobre el escenario danza clásica y flamenco. Un relato, este último, de la compañía Escena Miriñaque e incluido en ConvivelARTE sobre el paso del tiempo y la imaginación que nunca desaparece, donde las distintas versiones de uno mismo se entrelazan en un juego de movimiento y presencia.
El programa se completó con Fragmentos de ola, del grupo burgalés D10, que fue reunir a 150 guardenses en el patio de butacas. A mayores, se celebró una clase magistral con la participación de 25 alumnos.





