Información de Laura Briones publicada en El Correo de Burgos:
El delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, confirmaba la detención de un presunto yihadista en Burgos. También lo hacía poco después el máximo representante del Ejecutivo en la provincia, Pedro de la Fuente, preguntados por tal circunstancia tras el minuto de silencio que presidían, respectivamente, en repulsa de la violencia machista que acababa con la vida de la joven Andrea Bejarano.
Con todo, ambos se apresuraban a señalar que carecían de más datos, pues se trata de una operación impulsada desde Madrid «y el asunto está ya en manos de la Audiencia Nacional», precisaba De la Fuente.
Al parecer, según ha podido saber este periódico, el presunto yihadista llevaba varias semanas instalado en un establecimiento hotelero de esta pedanía del Valle de Valdelucio. Poco o nada llamaba la atención su presencia en el municipio, pues el alcalde de la entidad local menor, Fernando del Olmo, aseguraba desconocer de quién se trataba y, mucho menos, cualquier detalle de la intervención que culminaba con su detención.
Su padre, sin embargo, también Fernando del Olmo, asistía a la «espectacular» actuación -por rápida y certera, fundamentalmente, además de la cantidad de agentes movilizados- que desembocaba en ella. El gerente del hospedaje en cuestión relata aún sorprendido los hechos, que le sorprendían mientras preparaba los desayunos de la treintena de huéspedes, la gran mayoría empleados de empresas con proyectos en la zona.
A una de ellas, con sede en Salamanca, pertenecía el detenido, miembro de una cuadrilla que trabaja en una subestación eléctrica de Herrera de Pisuerga, ya en la vecina Palencia. Ocupaba la habitación 123 y hacia ella fueron directos los efectivos de la Guardia Civil que llevaron a cabo la operación, tras desalojar al resto de personas, tanto clientes como el personal, de las dependencias.
«Fue visto y no visto, en apenas minutos se estaban marchando», recuerda Fernando del Olmo, que destaca el carácter silencioso y solitario del presunto terrorista. «Apenas tenía relación con el resto. Siempre comía el primero y se iba del comedor antes de que llegaran los demás», añade, para reconocer que se enteraba del motivo de la detención por lo publicado en los medios de comunicación.
Los agentes «nos informaron de que iban a realizar una intervención y colaboramos en lo que nos pidieron, pero ni nos dieron detalles ni nos atrevimos a preguntar, porque se veía que era algo gordo», explica y rememora como, antes de irse, los perros que los acompañaban revisaron la zona «suponemos que en busca de explosivos».
De la Fuente, por su parte, llamaba a la prudencia y recordaba que en estos casos se estudian «todos los extremos, hasta los que puedan resultar más veniales, y en eso están ahora los investigadores de Guardia Civil».