El 10 de noviembre de 1914, el redactor de la histórica cabecera de prensa local ‘El Águila’, Buenaventura Pérez Amor, dentro de su artículo ‘Sueños’, imaginaba para Aguilar de Campoo lo que por entonces era una quimera: “Yo que siempre quise para el pueblo que me vio nacer los mayores adelantos, el mayor grado de instrucción y de cultura, el fomento moral y material de sus naturales y vecinos, el bienestar general de este amado rincón, raro es el día que no sueño con grandezas para el mismo. Y aunque lo sienta y lamente, declaro que mis sueños distan mucho de ser una encantadora realidad, –¡son sueños! –. Ayer, sin ir más lejos, soñaba que nuestra villa, gracias a la perseverancia en el pedir de nuestras autoridades locales, ayudados por nuestros diputados provinciales y secundadas eficazmente por la valiosísima cooperación de nuestro diputado a Cortes, disponíamos de una biblioteca municipal, compuesta de mil ochocientos o más gruesos volúmenes, en los que nuestra juventud se nutría de sanas y sabias doctrinas en todos los ramos del saber. En nuestra ideal biblioteca había para todos los gustos y aficiones. Cuando penetré en el amplio local, se contaban hasta una docena de vecinos o domiciliados que con ahínco se dedicaban a la lectura y estudios de variados temas, según las actitudes de cada cual…”
Estimado Señor Pérez Amor, aquel sueño tardó en convertirse en realidad, pero hoy 104 años después le enviamos este mensaje desde el futuro para contarle que su soñada Biblioteca Municipal es una realidad que cumple 50 años, y que …. ¡cómo nos gustaría que pudiera pasearse por estas instalaciones, y que admirase sus salas llenas de estudiantes, de niños y mayores, disfrutando de un centro cultural, lleno de vida, de servicios de actividades, de libros…. ¡de cultura!
Si bien es cierto que tuvo que pasar mucho tiempo para cumplir ese sueño…. Abril de 1968 ¡primavera del 68! …. Europa se removía y se sacudía el polvo, buscando arena de playa bajo los adoquines. El ser humano seguía compitiendo, como siempre, en este caso por ver quien ponía primero un pie en la luna. La guerra, siempre la guerra, oscurecía el resplandor de esperanza, ¡Vietnam! …. Una de cal y otra de arena: se consigue trasplantar un corazón por segunda vez a un ser humano…. Al final, Massiel sustituyó a Serrat, y ganó Eurovisión…. muchas, muchas cosas, buenas y malas, unas importantes y otras anecdóticas que recordar de aquel abril del 68, de aquella primavera de 1968.
En el norte de la provincia de Palencia, un poblachón que ha crecido como el trigo en primavera, a la sombra del aroma de la harina, del azúcar y la vainilla que flotan en el gélido aire que viene de las sierras de Brañosera, empieza también a desperezarse…. es primavera y la sangre de la cultura anda revuelta en estas riberas del Pisuerga, que seguro baja saltarín y cuajado de truchas que gozan del agua fresca del deshielo reciente, y del remanso de ese imponente embalse recién construido.
Como decimos, la inquietud cultural se palpa en el ambiente y es que un grupo de decididos soñadores ha decidido poner en marcha un proyecto largamente añorado en el pueblo…. ya es hora de que Aguilar de Campoo cuente con una Biblioteca Municipal, ¿no? ¡Dicho y hecho! La “Casa de la Cruz”, junto a la colegiata, junto al río, cálida, orientada al sur y muy luminosa ofrece una estupenda ubicación. El local es cedido por la propiedad, la Cofradía de la Vera Cruz al Ayuntamiento, que en mayo de 1967 ya había empezado los procedimientos para solicitar a la Dirección General de Archivos y Bibliotecas que Aguilar tuviera suya propia biblioteca que legalmente se constituye por orden ministerial de 17 de mayo de 1967 (BOE 8 de Julio 1967) … y tras un proyecto de reforma del local firmado por los arquitectos José María Alonso de Lomas y Luis Gutiérrez Gallego se convierte en una realidad que abre sus puertas en el mes de abril de 1968.
¿De dónde sacaremos los libros? Donaciones, contactos con el Servicio Nacional de Lectura y el apoyo del Centro Provincial Coordinador de Bibliotecas y ya está…. venga ¡a trabajar! Registros, sellos, fichas calcográficas… Todo se lleva a cabo con tesón y pulcritud.
El alcalde, D. José Gómez Briz, se pone al frente de un nutrido grupo de voluntarios que se van rotando, para abrir al público esta quimera convertida en realidad, unas poquitas horas, al caer la tarde. Suficiente. El libro de registro de socios se empieza a llenar de manera vertiginosa. ¡Trescientos doce socios a finales del año 1968!… Grandes y pequeños, estudiantes, trabajadores, y jubilados, hombres y mujeres…. todos sienten la curiosidad de acercarse a disfrutar de esos bellos e instructivos libros…. ¡gratis! Eso sí, cuidado, mucho cuidado con ellos, ¡qué son de todos! Y al que los devuelva tarde…. pues una peseta de multa por cada día de retraso y con ese dinero…. podremos comprar más libros.
¡Ah! ¡y hay que darle un nombre a nuestra biblioteca… ¡Bernardo del Carpio!, ¡cómo no! Uno de nuestros más legendarios, ilustres y literarios vecinos. ¡Es un éxito rotundo! ¡Esto tiene que seguir creciendo, le dice un voluntarioso y jovenzuelo Rafael Paradelo al señor alcalde…! la gente necesita más libros, y ¡más horas de apertura!… y que vengan también los niños y las niñas a la biblioteca.
Don José López, maestro de profesión, se convertirá, de manera oficial, en el primer bibliotecario de la villa, a cambio, una gratificación de ¡2000 pesetas! Sólo son unas pocas horas, de 8 de la tarde a 10 de la noche, pero ya de manera continua, y, además, hemos conseguido nuestras primeras mejoras; separar la enorme sala. Una mampara de cristal para los que buscan silencio y un lugar donde ilustrarse y estudiar y ¡hasta una casi infinita Enciclopedia Universal Ilustrada de Espasa conseguimos!, y otra zona más “movida”, para el préstamo y con libros para los jóvenes lectores. Desgraciadamente, Don José fallece. Son mediados de los años 70 y el nuevo alcalde de Aguilar, Don Rafael Ruiz se pone a la labor de buscar un sustituto. Tomás Gutiérrez, que trabaja “donde los Sánchez”, parece una buena apuesta, serio, cultivado, ordenado…. ¡va a convertirse en nuestro segundo bibliotecario! …. al principio compatibilizando con su trabajo y después, dedicándose en exclusiva a la labor bibliotecaria.
Pasan los años, al bueno de Tomás le llega la hora de la jubilación. Es el turno de Jesús Blanco, “Chuchi”, Licenciado en Filosofía. La biblioteca sigue creciendo, mucho, muchísimo, en volúmenes, en usuarios y en préstamos, también en horarios de apertura…. pero el espacio cada vez es más reducido, y los años 80 vienen con uno crecimiento demográfico tremendo en la “pueblo de las galletas”. Es un constante ajetreo, la vieja puerta de madera se abre y se cierra constantemente. De la Librería de Sierra y de la sala de juegos “de la Consuelo”, de la plaza y de los colegios cercanos transita un ejército de niños, jóvenes y mayores que inundan la biblioteca demandando libros y más libros y espacio donde estudiar y leer.
¡Hay que ir más allá! Las diferentes corporaciones municipales no pueden obviar la realidad. La biblioteca ha de seguir creciendo. Es el año 1985. Los ojos de los administradores municipales se fijan en una soberbia casona barroca, de finales del s.XVII, situada en la Calle Maricadilla…. ¡hay que seguir soñando! Siendo ya alcalde D. Jesús María Castro se pide ayuda a la Institución regional, la Junta nos va a ayudar y hasta vamos a firmar un convenio: “La biblioteca pública municipal de Aguilar de Campoo pasa a formar parte del recién creado Sistema Regional de Bibliotecas Públicas”. La reforma de la casona había avanzado a buen ritmo, primero por medio de una idea novedosa que acaba de surgir, una “Escuela Taller” (el objetivo había sido recuperar el edificio histórico para darle un uso social aún sin determinar) y después por una empresa privada, con proyecto del arquitecto Rafael Sainz Fraile. Los antiguos inquilinos que habitaban la casona (varias familias) se reparten por otras viviendas de la localidad tras la adquisición por parte del ayuntamiento y llegado el año 1993 (¡25 años ya!) la biblioteca se inaugura con todos los honores por parte del presidente de la Junta de Castilla y León, D. Juan José Lucas, en un precioso mes de abril (el día 23…. ¿puede haber mejor día para inaugurar una biblioteca? )…..
La Junta apoya, pero también exige. Ha de convocarse una plaza de Bibliotecario y en una concurrida oposición se alza con la plaza nuestra primera bibliotecaria. Dª. Teresa Pescador Paniagua, de Paredes de Nava. La nueva biblioteca es todo un éxito. Moderna, acogedora, ubicada en un bellísimo edificio rehabilitado con tanto gusto que incluso concurre a los Premios Europa Nostra. Pero lo más importante; dotada con unos servicios que resultan novedosos y atractivos para un público que acude en masa: Hemeroteca, Fonoteca y Videoteca donde escuchar música y ver películas, Sala de Exposiciones, una planta en exclusiva para niños y jóvenes y otra para adultos… hasta en la revista “Educación y Biblioteca” nos dedican un reportaje. Tantos servicios necesitan más personal, Chelo, Maricruz Estébanez, Inma García, …. se llega a recurrir a la entonces activa Prestación Social Sustitutoria que aporta chicos que han elegido esta vía en vez de del Servicio Militar Obligatorio para cumplir con la patria.
En el año 2000, con el cambio de siglo y de milenio, Teresa Pescador pone rumbo a nuevos destinos, aunque muy vinculados a la cultura y a nuestra provincia palentina. Es la hora de coger los mandos de la Biblioteca Municipal de Enrique Bravo, Diplomado en Biblioteconomía y Documentación por la Universidad de Salamanca que va a afrontar una nueva época de cambios. Y llega también nuevo personal, José Luis, Montse, Ana, Carmen….La Junta de Castilla y León empieza a desarrollar sus primeros planes estratégicos en materia bibliotecaria. Son los años de la automatización, del trabajo en red, de la llegada de Internet a la realidad bibliotecaria. Hay que seguir creciendo, conseguir una biblioteca aún más abierta, más social, más participativa: lectura electrónica, Clubes de lectura, Cuenteando que es Gerundio, Cursos, Talleres, Charlas, Pintura, Poesía, Cine, Concursos, Fomento de la Lectura, Cooperación Bibliotecaria…. la biblioteca “está viva” y hasta el patio abrimos en verano para más actividades y para que la gente pueda leer al solano o a la fresca…. ¡3759 usuarios y casi 28000 volúmenes componen hoy día un precioso binomio!
Hemos llegado a abril de 2018… señor Pérez Amor, y estamos convencidos (y orgullosos de ese convencimiento) de que hoy se sentiría usted maravillado de ver que aquel sueño de 1914 se ha hecho realidad, y que esta bendita realidad acaba de cumplir 50 años. Medio siglo, una vida. Un hito en el que pararse, coger aire, mirar hacia atrás y saborear lo conquistado. Pero también una atalaya desde la que otear el futuro. Un futuro cargado de incertidumbres y de retos a los que como buenos soñadores que somos los aguilarenses, sabremos amoldarnos y sacar lo mejor…. ¡Viva la cultura! ¡Larga vida a la Biblioteca Pública Municipal de Aguilar de Campoo!
Enrique Bravo
Actual responsable de la Biblioteca Municipal ‘Bernardo el Carpio’ de Aguilar de Campoo