El 18 de julio de 1860, Aguilar de Campoo se convirtió en uno de los escenarios privilegiados para observar un eclipse total de Sol que despertó un gran interés entre astrónomos de distintos países. La expedición británica dirigida por Sir George Biddell Airy llegó hasta las llanuras castellanas huyendo de la climatología adversa de Cantabria y dejó constancia del fenómeno en un grabado publicado días después por The Illustrated London News, con Las Tuerces como telón de fondo.

Imagen de la observación del eclipse total de sol del 18 de julio de 1860, de 2 a 3, desde Aguilar de Campoo y al fondo Las Tuerces. Es un grabado publicado en ‘The Illustrated London News’ el 4 de agosto de 1860.
“El eclipse de Sol del 18 de julio de 1860 fue objeto de numerosos preparativos por parte de astrónomos de diversos países con más de un año de antelación. Varios autores consideran que se trata del primer eclipse solar que generó una preparación concertada internacionalmente siendo, de hecho, el primer eclipse de sol fotografiado desde distintos lugares para comprobar cómo se observaba de manera diferente la corona solar y sus protuberancias. España era elúnico país de Europa desde donde se podía observar el eclipse de manera más favorable a otros anteriores. Científicos expedicionarios de diversos países prepararon sus viajes para observar el fenómeno astronómico.
A Santander arribó la expedición ‘Himalaya’ (por el nombre del buque que les transportó) dirigida por el científico inglés Sir George Biddell Airy, profesor de astronomía en Cambridge (1826-1835) que fue nombrado astrónomo real (1835-1881) y fue director del observatorio de Cambridge (1828), al que dio gran impulso, y del de Greenwich (1835-1886). En el número del 4 de agosto de 1860 de la revista ‘The Illustrated London News’ se detalla con precisión los trabajos, observaciones y devenir de dicha expedición, de la que tres componentes, huyendo de los cielos cubiertos y lluviosos que les ofrecía el territorio cántabro iniciaron un frenético viaje hasta las ‘llanuras de Castilla’, llegando por ferrocarril hasta la estación de ‘Camuesa’, donde desembalaron sus instrumentos de observación justo a tiempo para observar el esperado fenómeno astronómico y dejándonos esta preciosa ilustración”.
Fuente: Biblioteca de Aguilar de Campoo



